viernes, 8 de octubre de 2010

LA ANTROPOLOGIA COMO SOPORTE DE LA CIENCIA CRIMINALISTICA.

LA ANTROPOLOGIA COMO SOPORTE DE LA CIENCIA CRIMINALISTICA.
La antropología como ciencia nace de la necesidad  de ver y documentar los pueblos y culturas no occidentales, aquello que era exótico fuera de lo común de las civilizaciones occidentales, tales relatos documentados sirvieron de base para el nacimiento de una ciencia que se ocupe del estudio sistemático de los pueblos ágrafos (sin escritura).

En la actualidad la Ciencia antropológica, abarca en gran medida en el estudio de la realidad humana, no solo de los pueblos exóticos sino también de las modernas culturas (las zonas urbano marginales, el desarrollo industrial, cultural y política, etc.), no dejando de lado los principios de estudio biológico y social del hombre.

Es así que la antropología se subdivide  en dos campos de estudio:
La antropología física, que trata de la evolución biológica; entre ellas la línea evolutiva del hombre, la identificación del número de las características de las razas principales en base  a color de la piel, ojos, textura del cabello, tipo sanguíneo, capacidad craneana y demás variables;  según la adaptación fisiológica de los seres humanos.

La antropología social o cultural, que se ocupa de las formas en que las personas viven en sociedad, es decir, las formas de evolución de su lengua, cultura y costumbres, para el que se considera primordial realizar trabajos de campo (observación participante), como los informes de primera mano, las cuales son adquiridas participando en las actividades, costumbres y tradiciones de la sociedad a estudiar.

Mientras que la criminalística es la:
Ciencia mediante el cual se procede al examen de indicios o evidencias de diverso origen y naturaleza, por parte de los expertos forenses, con el objeto de plasmar la información obtenida en un pronunciamiento pericial que sirva de ilustración para un proceso judicial administrativo o de índole particular”[1]

La misma que, a nuestro entender es una ciencia operativa y funcional, que trasluce sus resultados con el apoyo de los soportes tecnológicos de la modernidad, las mismas que, a la vez tiene dos objetos básicos: la determinación de las causas, tanto personales como sociales, del comportamiento delictivo y el desarrollo de principios válidos para el control social del delito. Y por otro la consecución de estos objetivos, la criminalística investiga a partir de los descubrimientos de otras disciplinas interrelacionadas con ellas, tales como la Biología, la Psicología, Psiquiatría, Sociología y la Antropología.

Esta última ciencia al que nos referimos, específicamente a la Antropología Física, que analiza en la práctica la determinación del color de la piel, ojos, textura del cabello, tipo sanguíneo, capacidad craneana, sexo y demás variables; al encontrase relacionado con la Criminalística tiene el criterio de validar un informe técnico sustancial, para que sirva de base para un proceso judicial determinado.

En los tiempos contemporáneos de nuestra sociedad peruana el quehacer de la ciencia antropológica en relación a la ciencia de la Criminología, se encuentra aun dentro de un proceso inicial. Así mismo la ausencia de peritos criminalísticos  multidisciplinarios en las instituciones que manejan el aparato estatal de la criminalística e instituciones que coadyuvan en ellas los términos judiciales de nuestra sociedad, realizan pronunciamientos empíricos; la misma que da a lugar a un proceso judicial antidemocrático muchas veces a favor del delincuente y en otras en contra de un ciudadano inocente, razones por la cual la sociedad con todo derecho tiende a juzgar a la justicia como inmoral y corrupta.

Sin embargo en nuestra sociedad rural, la situación es mucho más preocupante, donde muchas veces la autoridad judicial brilla por su ausencia; donde la sociedad muchas veces es aun manejada en base a la normas tradicionales culturales de sus antepasados, las mismas que muchas veces estando en la ausencia de las autoridades gubernamentales, se hacen funcionales y correctivos, la misma que una vez estando en evidencia social es vista desde el centralismo como un delito para la justicia, dando paso al descrédito y la vulnerabilidad en la organización social. Estas brechas aun ocurren en las zonas rurales, donde la responsabilidad legal citadina occidental aun se encuentra incomunicado con los  valores culturales que norman muchas veces la vida social de un pueblo.

Es así que, podemos mencionar como ejemplo lo ocurrido hace cinco años, antes, durante el asesinato del alcalde provincial de Ilave Puno, así como los casos constantes que salen en los periódicos de la flagelación, quema y muerte de los delincuentes y abigeatos en las diferentes ciudades y/o comunidades del interior del país. Pero por otro lado existen también delitos de asesinatos de personas inocentes dentro del círculo familiar y/o conyugal, de las que, en muchos casos a falta de ausencia de las instituciones judiciales de nivel y a falta de profesionales criminalísticos pertinentes, los casos y/o delitos en sus procedimientos judiciales, con el tiempo solo se esfuman como meros casos comunes, de las que cada vez se crea un ambiente de injusticia y que el estado a través de sus órganos competentes no hace nada a favor de los menos desprotegidos, las mismas que muchas veces inducen a crear un ambiente de rebeldía en donde la sociedad tiende a tomar la justicia según la ley ancestral.

Aquí debo dar a conocer un caso fortuito recientemente ocurrido en un distrito de la zona rural de departamento de Moquegua:
“Las comunidades campesinas en la Provincia General Sánchez Cerro, Moquegua, en su gran mayoría se encuentran ubicados en los diferentes pisos ecológicos, unos empinados a lo largo de una cuenca hidrográfica dedicados a la pequeña agricultura  de pan llevar y otros en las zona altas cerca a la cordillera de los andes, dedicados mayoritariamente a la crianza y explotación de los camélidos sudamericanos. El hecho delictivo ocurrido fue en una de estas comunidades donde la comunicación telefónica y radial es nula, donde la organización social actual se encuentra sincretizado junto al antiguo régimen social incaico. El caso es de conocimiento común en donde en una fiesta particular un técnico de la agencia agraria de Moquegua el cual trabajaba como técnico designado en la zona había participado de una reunión social conformada por lo menos de cuatro personas en la que por algún motivo particular empezaron a tomar licor (alcohol) en todos, ya estando consumados con el efecto del alcohol, entrarían entre ellos en una constante discusión con el profesional técnico al punto de ensañarse con él, agrediéndolo intempestivamente hasta tomar la fatídica decisión de quemarlo roseándolo con gasolina en un cuarto de paja y puna  donde se hospedaba cada vez que llegaba a la comunidad; el delito fue consumado hasta la muerte por efectos del fuego, durante la verificación de la víctima el cuerpo fue encontrado en estado cuasi carbonizado inidentificable a primera vista. Posteriormente como es de ley el levantamiento de cadáver fue ejecutado por el juez de paz no letrado de la instancia jurisdiccional del distrito, que dista a un día y medio por el camino de herradura, a ello acompañaron los profesionales del centro de salud más cercano y autoridades policiales de la jurisdicción. Pasado el tiempo los familiares y las autoridades demandaron el crimen en contra de los supuestos culpables, pero aquí ahora que comprendo la situación las autoridades no actuaron de acuerdo a las necesidades periciales congruentes para esta situación de delitos, en las que en principio faltaron la verificación de los peritos criminalísticos, tales como expertos en antropología forense,  biología forense, químico forense, etc. En base a las cuales, las autoridades judiciales pudieron actual con mas certeza sobre quien realmente fue al autor del delito, puesto que hasta la actualidad la justicia no puede deslindar el verdadero culpable del delito, mientras que los supuestos vienen llevando una vida social tranquila sin que la justicia haga algo por ese ciudadano que en su vida social se le quitó los sueños de una familia prospera y una esperanza educativa con valores morales para sus hijos”.[2]
 
Por estas razones es vital importancia que el estado tome conciencia de la realidad judicial en que se vive, donde pocos alcanzan la verdadera justicia y muchos se encuentran con una frustración moral de toda una generación que solo buscará la justicia por sus propios manos. Para ello ya es tiempo que el estado desde las instancias correspondientes, deslinde las responsabilidades e implemente con especialistas multi disciplinarios en el peritaje criminal, solo así la sociedad empiece a creer en una verdadera sociedad justa y verdadera.   



Arequipa, Octubre del 2010.

ORLANDO IGNACIO MALDONADO CONDORI




[1]  RODRIGUEZ REGALADO, Pablo Alfonso “carpeta de trabajo para maestría en Criminalística General”

[2] MALDONADO CONDORI, Orlando Ignacio.  Experiencias vividas durante trabajo de campo.

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